Agosto 17th, 2010
La pancreatitis aguda es una enfermedad frecuente en nuestro medio, ya que en más del 50% de los casos se genera por un cálculo originario de la vesícula biliar que ‘migró’ por el conducto biliar hasta anclarse en su desembocadura.
La vesícula biliar tiene la función de de acumular y concentrar la bilis producida por el hígado, y en algunos pacientes se cristaliza formando cálculos. Estos pueden obstruir la salida de la bilis de la vesícula, causando una colecistitis aguda caracterizada por dolor abdominal agudo, a veces acompañado de vómitos y fiebre.
En otras ocasiones, si el cálculo pasa hacia el conducto biliar, que es el que lleva la bilis hacia el intestino, puede ocasionar una pancreatitis aguda. Esto ocurre porque este conducto y el conducto pancreático tienen una terminación común, con lo cual, al no poder salir los jugos pancreáticos, desencadenan una inflamación en este órgano.
Si bien en la mayoría de los casos corresponden a formas leves que se revierten con tratamiento médico, más de un 20% pueden ser graves. La importancia de estos casos radica en que más de un 30% de los pacientes puede tener un desenlace fatal. Por ello, dado a que no existe un tratamiento médico efectivo para disolver los cálculos, lo más conveniente es extraer la vesícula
La extracción quirúrgica de la vesícula biliar es el tratamiento más efectivo y seguro para resolver los problemas de este órgano, ya que no produce ningún daño en el proceso de la digestión.
Una vez que el paciente tiene síntomas, es necesario realizar análisis de sangre y una ecografía que permita al cirujano conocer el estado del hígado y de la vesícula biliar en vistas a una operación.
La cirugía Acuscópica
El advenimiento de la laparoscopía introdujo el concepto de visualizar el área de trabajo a través de una cámara de video y realizar la cirugía a través de instrumentos delgados que se maniobran por fuera del paciente. Los avances en el desarrollo de la tecnología digital en imágenes y en la miniaturización de los instrumentos, permitieron desarrollar esta técnica innovadora que se acompaña de grandes ventajas.
Su nombre deriva del calibre de los instrumentos que se utilizan para operar, ya que éstos tienen un diámetro de 2 a 3 milímetros y se asemejan a agujas.
Las diferencias con la laparoscopía tradicional radican en el mínimo dolor en el postoperatorio. El hecho de poder completar la operación con tres incisiones de dos a tres milímetros hace que los pacientes puedan retornar sus actividades habituales apenas unos días después de la intervención.
Para tener en cuenta
Generalmente se opera de la vesícula una vez que la inflamación del páncreas ha cedido y el diagnostico por imágenes permite observar el alcance que tendrá la cirugía, dependiendo del grado de compromiso que tenga el páncreas.
En algunos casos no será posible realizar la cirugía laparoscópica se realizará una cirugía convencional.
Por lo general hay plena recuperación de una pancreatitis aguda, en otros casos se evaluará la medicación que ayudará para asimilar grasas y en algunos casos hay pacientes que serán medicados con insulina.
Otro punto a tener en cuenta que los ataques de vesícula aumentan en invierno, debido a que tenemos necesidad de alimentos más calóricos y eso deriva a una alta tasa de cirugías en esta estación.
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