• Implantes Pip, Negocios Peligrosos

    Agosto 12th, 2010 | by mayeni |

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    Una nota de la Revista Noticias realizada nos muestra el sugestivo vínculo de los cirujanos Blugerman y Schavelzon con la empresa importadora de las prótesis PIP, ahora prohibidas. Un dilema ético.

    Los médicos Blugerman y Schavelzon, al frente de la clínica B&S, aseguran que si los implantes PIP no estuvieran prohibidos los seguirían usando.

    ‘María (37) Contadora. “Cuando fui a Pro Estética me equivoqué y entré por B&S, pero una secretaria me indicó que podía ir por adentro del mismo edificio”.
    ‘Sol (25) Escritora. “Recuerdo que en B&S me dijeron: son ‘PIP, francesas, de las mejores’; y que sólo trabajaban con esas”.’
    ‘Clínica B&S. Funcionaba sobre la calle French y se comunicaba internamente con la importadora Pro Estética, con entrada por Billinghurst

    Noticias: Si un cirujano tuviese intereses comerciales en la distribución de las prótesis mamarias de una determinada marca y, a la vez, la sugiere como mejor opción a sus pacientes, ¿existiría algún conflicto ético en su accionar?

    Guillermo Blugerman: Primero hay que demostrar que exista esa relación. Y segundo, si los productos están autorizados por las autoridades argentinas, no veo ningún problema.

    El que habla es un famoso cirujano plástico, quien junto a su socio y colega Diego Schavelzon, dirige la clínica B&S. Los médicos ganaron notoriedad pública por su perfil mediático: son quienes se animaron a abrir sus consultorios y quirófanos para que las cámaras de televisión del controvertido programa “Transformaciones”, que condujo Karina Mazzoco en el 2005 y el 2006 por El Trece, pudieran mostrar las cirugías que famosos y gente común estaban dispuestos a realizarse con el objetivo de embellecerse o mejorar su calidad de vida. Esta vez, los cirujanos mediáticos quedaron expuestos en un escándalo que podría poner en riesgo la salud de 13.500 mujeres argentinas.

    Como tantos otros colegas locales, Blugerman y Schavelzon utilizaban y recomendaban los implantes mamarios de la marca PIP (Poly Implant Prothese), que, a raíz de una investigación de las autoridades sanitarias francesas, fueron prohibidos en distintos países del mundo, incluida la Argentina, por presentar adulteraciones presuntamente fraudulentas en su elaboración, diez años después de que se vetaran en los Estados Unidos.

    Pero lo que diferencia a estos médicos del resto de sus colegas es una sospecha todavía más grave: las extrañas coincidencias que existen entre B&S y la importadora oficial de los implantes PIP, Pro Estética SA, la empresa nacional que los distribuía en forma exclusiva en el país.

    Si bien los cirujanos niegan ser dueños de la importadora, la trama que vincula a estos médicos y a la empresa que vendía los implantes hasta hace menos de un mes es altamente sugestiva: incluye direcciones idénticas entre las dos firmas; números de teléfonos compartidos; facturas que deberían ser independientes, pero que habrían sido confeccionadas por la misma persona y hasta una empleada jerárquica que trabaja en la clínica B&S y al mismo tiempo integra el directorio de Pro Estética.

    Mientras tanto, un grupo de pacientes recibió implantes PIP sin conocer esta información sensible, que vincularía a estos médicos con la venta de las prótesis. Es decir, profesionales que sugerirían el uso de un producto no sólo por su calidad (ahora cuestionada) sino por supuestos intereses económicos, lo que, al margen de posibles derivaciones judiciales, constituye un grave dilema ético.

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