• Alergias alimentarias

    Miércoles, Mayo 19th, 2010

    Alergias alimentarias.

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    La alergia a los alimentos es una respuesta inmune exagerada del organismo cuando entra en contacto con el alérgeno alimentario. Estas sustancias capaces de provocar una reacción alérgica se conocen como sustancias alergénicas o alérgenos.

    En sus formas leves pueden ser de naturaleza transitoria (ceden con el tiempo), pueden provocar cuadros cutáneos (desde urticarias a eccemas pasando por la dermatitis atópica), cuadros gastrointestinales (ej. diarrea crónica), molestias digestivas inespecíficas, náuseas-vómitos, dificultades para tragar (esofagitis eosinofílica) y en casos severos shock anafiláctico con riesgo de muerte.

    No se debe confundir la alergia a alimentos con la intolerancia a los alimentos, que es la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud. Los efectos pueden ser más o menos rápidos sobre la salud. La intolerancia a los alimentos se distingue de las alergias en que estas últimas provocan una respuesta del sistema inmune, activando la Inmunoglobulina E (IgE) u otros mecanismos inmunes; y las intolerancias se deben en general a déficit enzimáticos que impiden la adecuada metabolización del nutriente.

    Aunque muchas personas sufren intolerancia alimentaria, las alergias a los alimentos son menos comunes. En una alergia alimentaria verdadera, el sistema inmunitario produce anticuerpos e histamina en respuesta al alimento específico.
    Cualquier alimento puede causar una reacción alérgica, pero sólo unos cuantos alimentos son los principales culpables.

    En los niños, las alergias alimentarias más comunes son a:
    Alergia a la leche.
    Alergia al huevo.
    Alergia al tomate.
    Alergia a los frutos secos.
    Alergia a la soja.
    Alergia a la legumbre.
    Alergia al cacahuete.
    Alergia al pescado.
    Alergia al marisco.
    Alergia al trigo/harina (no confundir con celiaquía).
    Alergia a las especias.
    Alergia al maíz.
    Alergia al kiwi.
    Alergia a los colorantes.
    Alergia al melocotón.
    Alergia a la nuez.

    Una alergia alimentaria frecuentemente se inicia en la infancia, pero puede comenzar a cualquier edad.Afortunadamente, muchos niños superan las alergias a la leche, la soya, los huevos y el trigo para cuando tienen 5 años de edad si evitan el consumo de estos alimentos cuando son pequeños. Las alergias al maní, las nueces y los mariscos tienden a ser de por vida.

    Los aditivos de los alimentos, como colorantes, espesantes y preservativos, rara vez pueden causar una reacción alérgica o de intolerancia.

    Un síndrome de alergia oral puede ocurrir después de comer ciertas frutas y verduras frescas. Los alergenos en estos alimentos son similares a ciertos pólenes y los ejemplos abarcan el polen del melón/ambrosía y el polen del manzano/manzana.

    Los síntomas generalmente comienzan de inmediato, al cabo de 2 horas después de comer. Rara vez, los síntomas pueden comenzar horas después de consumir el alimento causante de la alergia.

    Si usted presenta síntomas poco después de consumir un determinado alimento, es posible que tenga una alergia alimentaria. Entre los signos claves están la urticaria, la voz ronca y las sibilancias.

    Otros síntomas que se pueden presentar abarcan:
    Dolor abdominal
    Diarrea
    Dificultad para deglutir
    Picazón de la boca, garganta, ojos, piel o cualquier área
    Mareo o desmayo
    Congestión nasal
    Náuseas
    Rinorrea
    Hinchazón (angioedema) especialmente de los párpados, cara, labios y lengua)
    Dificultad para respirar
    Cólicos estomacales
    Vómitos

    Síntomas del síndrome de alergia oral:
    Picazón en labios, lengua y garganta
    Hinchazón de los labios (algunas veces)

    Tratamiento
    Existen diversos medicamentos útiles para disminuir los síntomas como los antihistamínicos, corticoesteroides, cromoglicato de sodio, ketotifeno, broncodilatadores, y epinefrina autoinyectable en caso de reacciones anafilácticas, así como identificación a través de brazaletes o collares que indiquen que el paciente es gravemente alérgico a determinado alimento.

    No está indicada la inmunoterapia específica a alimentos, células B, epitopes alterados de células T, todos ellos en fase de experimentación en modelos. No se recomienda tomar medicamentos que pudiesen prevenir los síntomas previo a la ingesta del alimento agresor, ya que los síntomas pueden ser casi fatales en algunas personas, a pesar de tomar previamente medicamentos como los antihistamínicos, corticoesteroides y estabilizadores de membrana.



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    Tratamiento con celulas madre para asma y alergias

    Miércoles, Mayo 19th, 2010

    El tratamiento con células madre mesenquimales podría ser útil en el abordaje de los casos más graves y refractarios al tratamiento de asma y alergias.

    A pesar de que el trabajo se ha hecho en un modelo experimental, la terapia celular utilizada se emplea ya en pacientes con otras enfermedades autoinmunes, lo que podría acelarar su aplicación a ensayos clínicos.

    Las células multipotentes mesenquimales, que ya se emplean para suprimir la respuesta inflamatoria tras un trasplante de médula ósea, pueden servir para tratar el asma grave, según revela un trabajo que  publicó  Proceedings of the National Academy of Sciences.

    En este trabajo, cuyo primer firmante es Krisztian Nemetha, del Instituto Nacional de Investigación Craneofacial y Dental, en Bethesda (Maryland, Estados Unidos), y bajo la coordinación de Eva Mezey, del citado instituto estadounidense, se han inyectado células mesenquimales, un tipo de célula madre multipotente que se obtiene de la médula ósea, en ratones a los que se indujo asma.

    Los científicos han hallado que esta terapia celular protege a los animales de los síntomas más graves del asma y la alergia. En concreto, se observó que los animales quedaban protegidos por los cambios patológicos específicos de la alergia y que incluían la inhibición de la infiltración de eosinófilos y la producción excesiva de mucosidad en pulmón.

    Ese efecto protector es debido, a juicio de los autores, a la capacidad de las células para normalizar la respuesta inflamatoria propia del organismo que a menudo se encuentra alterada en los casos más graves de asma.

    El asma afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo y aunque, afortunadamente, las muertes por esta enfermedad ya no son frecuentes, los tratamientos no son lo bastante eficaces como para resolver el problema de los pacientes más graves. Por ello, los científicos consideran que, puesto que las células mesenquimales de médula ósea ya se emplean para tratar enfermedades autoinmunes, esta terapia celular podría iniciarse en ensayos sobre pacientes con asma y otras alteraciones alérgicas graves.



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